RECUERDOS SOÑADOS
Hace ya un tiempo que me pasa. ¿Los motivos? No sabría contestar. Tampoco sabría decir si es algo bueno o malo.
Cuando empezaron, meses atrás, los llamaba "pesadillas", porque me hacían despertar con los ojos enrojecidos y con un nudo en el pecho imposible de deshacer. Ahora prefiero llamarlos "sueños", pues no son más que recuerdos al azar que vienen a buscarme a altas horas de la noche, reviviendo partes de mí que hace tiempo que creía olvidadas.
En cierta parte me alegro de poder recuperar cada noche un trocito de lo que creía perdido y que, poco a poco, iré recolectando de forma inevitablemente caótica en este anecdotario de recuerdos y sentimientos escondidos.

